📉 Análisis dinámico y sistemático de solvencia a largo plazo (parte II)

Completa tu análisis de solvencia financiera a través del análisis dinámico y sistemático, evaluando así la capacidad de una empresa para atender todas las deudas contraídas. ¡Comenzamos!

Los recursos generados en el análisis dinámico de solvencia

En la entrada anterior descubrimos cómo realizar un análisis estático mediante ratios financieras muy sencillas. Ahora, es el momento de continuar con nuestro trabajo incluyendo los dos análisis restantes: el análisis dinámico y sistemático de solvencia.

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En primer lugar hablaremos del análisis dinámico, y cómo la capacidad de la empresa para generar recursos juega un papel muy importante a través de su actividad empresarial.

Los recursos generados son aquellos flujos que proceden del ciclo de explotación de la empresa, una vez deducimos intereses e impuestos. También reciben el nombre de Cash Flow o EBITDA (Earnings Before Interest, Taxes, Depreciation and Amortization).

Por lo tanto, podemos decir que los recursos generados están ligados a la solvencia con que cuenta la empresa en un determinado momento del tiempo.

Dicho de otro modo, una empresa contará con una buena solvencia, a priori, si estos recursos generados, por la actividad empresarial, son suficientes para atender necesidades como:

  • Recurrir a nuevas fuentes de financiación
  • Devolver las deudas actuales, así como otros préstamos contratados
  • Cubrir intereses de deudas generados
  • y el pago Impuestos

Cálculo de los recursos generados en el análisis dinámico de solvencia

Como podéis observar, los recursos generados tienen una gran importancia a la hora de garantizar una fuerte estructura económica en la empresa. El objetivo de toda empresa es maximizar beneficios y minimizar pérdidas, por lo que contar con una actividad de negocio valiosa, diferencial y duradera es esencial para garantizar su supervivencia en el mercado.

En este año 2020 hemos conocido cómo se ha incrementado el número de empresas denominadas «zombies». Estas empresas han presentado durante varios años consecutivos un resultado del ejercicio insuficiente para afrontar sus deudas, y en concreto, los intereses deivados de ellas.
Debido a esto, los recursos generados por la actividad empresarial (garantía de su existencia) son clave para afrontar cualquier obligación e imprevisto. Os dejo un artículo del diario online Libre Mercado que habla sobre ello.

Los recursos generados se pueden calcular de dos formas distintas; bien a través de la Cuenta de Resultados, o bien mediante el Estado de Flujos de Efectivo. Veamos en produndidad cada una de ellas:

A través de la Cuenta de Pérdidas y Ganancias

Los recursos generados pueden obtenerse a través de las 6 principales partidas de la cuenta de pérdidas y ganancias, de acuerdo con su definición.

Su fórmula es la siguiente:

Cálculo de los recursos generados, cash flow o EBITDA en el análisis dinámico
Cálculo de los recursos generados, Cash Flow o EBITDA

De esta manera, partiremos del resultado después de impuestos o Beneficio Neto, es decir, nuestro saldo de la cuenta de resultados, al cual sumaremos los impuestos a fin de convertir este dato en el beneficio antes de impuestos (BAI).

El segundo paso es añadir el gasto de intereses o gastos financieros generados para obtener el beneficio antes de intereses e impuestos (BAII).

Finalmente, el último escalón lo conforman el gasto en amortizaciones y deterioro de valor del inmovilizado, el cual, al igual que los intereses e impuestos, se suman al BAII para alcanzar los recursos generados, Cash Flow o EBITDA.

Como habéis observado, tanto los impuestos como los intereses, amortizaciones y deterioros de valor no constituyen un factor directamente relacionado con la actividad de explotación de la empresa. Por ello, para conocer los recursos generados o resultados obtenidos directamente del ciclo de explotación, hemos de excluir estas partidas.
¿Cómo las excluimos?
Con el signo contrario a como son plasmadas en la cuenta de resulados. Es decir, una vez tomado el saldo de la cuenta de resultados, sumamos los importes de intereses, impuestos, amortizaciones y depreciaciones del activo para obtener nuestro beneficio anterior a su aplicación.

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A través del Estado de Flujos de Efectivo (EFE)

En cambio, si optamos por calcular los recursos generados a través del Estado de Flujos de Efectivo, debemos tomar los primeros 2 componentes de este estado financiero. Hablamos del Resultado antes de intereses e impuestos, y los ajustes al resultado.

Veámoslo mejor en este ejemplo:

Captura parcial de un Estado de Flujos de Efectivo (elaboración propia)

En esta imagen podéis ver los componentes de los Flujos de Efectivo de las actividades de explotación. En cierto modo es la parte que realmente nos interesa de este estado financiero.

Para obtener el valor de los recursos generados a través del EFE tan sólo debemos «sumar» los apartados 1 y 2 que conforman los Flujos de Efectivo de las actividades de explotación. Es decir, el resultado del ejercicio antes de impuestos (1) y los ajustes al resultado (2). Esta segunda partida incluye los gastos derivados de las amortizaciones, deterioros de valor e intereses entre otros.

Estos ajustes al resultado engloban un mayor número de gastos e ingresos que el procedimiento a través de la Cuenta de Resultados, dando por lo tanto un resultado aproximado, pero diferente al método anterior. Por ello, debemos ser conscientes del método a escoger e interpretar el resultado de acuerdo a las partidas que hemos adoptado.

De hecho, ambos resultados son válidos para el estudio de solvencia a largo plazo. Si lo hemos realizado de manera correcta no deben discernir notablemente uno y otro.

Por cierto, si quieres ampliar tus conocimientos y resolver dudas en el ámbito de las finanzas te recomiendo el libro de «Introducción a las finanzas empresariales». Es un buen manual para conocer y recordar los conceptos más utilizados por los profesionales.

Y ahora, una vez que hemos conocido cómo obtener los recursos generados, pasemos a las ratios financieras que forman parte de este análisis dinámico.

Principales ratios en el análisis dinámico de solvencia a largo plazo

Las dos ratios más importantes que debemos incluir en el análisis dinámico de solvencia a largo plazo se muestran a continuación. En ellas, el componente principal son los «recursos generados».

Capacidad y años de devolución de la deuda

La capacidad de devolución de la deuda es la Flexibilidad o porcentaje de deudas actuales que la empresa podría cancelar gracias a los recursos generados; es decir, recursos del ciclo de explotación y no del patrimonio.

Su fórmula es la siguiente:

Ratio de capacidad de devolución de la deuda en el análisis dinámico
Ratio de capacidad de devolución de la deuda

Cuanto mayor sea esta ratio, mayor flexibilidad y menores complicaciones habrá para devolver las deudas contraídas.

Por otro lado, empleando los componentes de esta misma ratio, pero de manera inversa, podemos calcular el número de años necesarios para devolver todas las deudas contraídas.

En este caso, la fórmla invertirá numerador y denominador, dando lugar a esta segunda fórmula:

Número de años en devolver la deuda contraída
Nº de años en devolver la deuda

En caso de obtener un resultado con decimales, el número de años, meses y días necesarios para devolver la deuda se obtiene de la siguiente manera. Recuerda que esto es una mera aproximación con los recursos disponibles en ese momento (ceteris paribus – es decir, ello se cumple si el resto de factores no se ven alterados).

Imaginemos que el resultado es 5,68. ¿Cuántos años, meses y días son?

  • El nº de años es el número entero de esta cifra. Es decir 5.
  • Dado que ya tenemos los años, para calcular los meses tomaremos los decimales. Es decir 0,68. Esta cifra la vamos a multiplicar por 12 (12 meses), lo cual da lugar a 8,16 (0,68×12=8,16). Tomando el nº entero, el número de meses es 8.
  • Para calcular los días hacemos el mismo procedimiento. De la última cifra resultante (8,16), cogemos los decimales (0,16), y los multiplicaremos por 365 (365 días). Esto da como resultado 58,4 (0,16×365=58,4). Es decir, 58 días.

En este ejemplo, gracias a los recursos generados de la explotación, necesitaríamos 5 años, 8 meses y 58 días (aproximación) para devolver la deuda actual.

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Ratio de cobertura de gastos financieros

La siguiente ratio más empleada, y relevante, en el análisis dinámico de solvencia es la ratio de cobertura de gastos financieros. Esta ratio nos indica si la empresa es capaz de pagar los gastos financieros (intereses de deudas) con sus recursos generados de la explotación.

Su fórmula es la siguiente:

Ratio de cobertura de gastos financieros en el análisis dinámico
Ratio de cobertura de gastos financieros

Al igual que en el resto de ratios financieras, su resultado puede ser mayor o menor que 1. Aún así, cuanto mayor sea la ratio de cobertura de gastos financieros mejor. ¿Por qué? Porque dispondremos de más recursos generados (numerador) que cubrirán el importe total de intereses de deudas (denominador).

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Análisis sistemático de solvencia a largo plazo

Ya hemos hablado del análisis estático (en una entrada anterior), y el análisis dinámico (en este mismo artículo). Ahora es el turno de tratar el tercer y último método que completa nuestro análisis de solvencia a largo plazo: el análisis sistemático.

Este análisis reune y comenta tanto el nálisis estático, como el análisis dinámico tratado previamente, junto con nuevos procedimientos que veremos a continuación. Cierto es que el análisis sistemático es bastante amplio y por ello acepta todo tipo de propuestas y nuevos cálculos o comentarios. En este artículo os propongo algunos de ellos:

Cálculo de procentajes horizontales y verticales

Los procentajes horizontales son aquellos que miden las variaciones de una partida entre un año y otro, así como en un intervalo de tiempo determinado.

En cambio, los porcentajes verticales miden el peso o la importancia de cada partida sobre aquella de la que forma parte, es decir, Activo Corriente, Pasivo, Patrimonio Neto, etc. Veamos un ejemplo:

Ejemplo de cálculo de porcentajes verticales y horizontales (elaboración propia)

En esta imagen os muestro un ejemplo de cálculo de porcentajes horizontales y verticales.
Los porcentajes verticales de las partidas del ANC informan del peso que presentan cada una de ellas sobre el Activo Total. Es decir, en este balance de situación, el ANC representa un 45% de la estructura económica: 9.000.000 / 20.000.000 = 0.045 x 100 = 45%

Por el contrario, los porcentajes horizontales muestran qué cambios han sufrido determinadas partidas a lo largo del tiempo.
En este caso tenemos los datos del año X (2021) y X-1 (2020). La variación que ha experimentado la partida de Patentes en este periodo es de 25% (su valor en la empresa ha crecido una cuarta parte respecto a 2020, es decir, año X-1).
La fórmula que hemos empleado ha sido la de la TASA DE VARIACIÓN ANUAL (TVA): (año final – año anterior) / año anterior = (5.000-4.000) / 4.000 = 0.025 x 100 = 25%

Ratios financieras de solvencia

En segundo lugar, una vez que hemos realizado el cálculo de las ratios financieras, tanto del análisis estático como dinámico, es importante concluir las principales interpretaciones y decisiones a las que se han llegado a través de ellas. Hacer un análisis final destacando las más importantes es una buena opción a incluir en el análisis sistemático.

Ratios financieras de endeudamiento

Además, es importante no olvidarnos del endeudamiento. La presencia de fuentes de financiación ajenas nos ha de conducir a un exhaustivo análisis de endeudamiento, así como al conocimiento de los años necesarios, de manera aproximada, para devolver toda nuestra deuda actual.
Una vez que evaluamos esto, podremos preguntarnos en qué medida la empresa puede recurrir a nuevas fuentes de financiación adicionales, a fin de obtener una rentabilidad financiera gracias al nuevo endeudamiento y a nuestra productiva actividad económica.

Evaluación de contingencias

En cuarto lugar es importante conocer los riesgos a los que estamos expuestos, cuáles son los factores externos que pueden interferir en nuestra actividad (entorno), así como los imprevistos.
La finalidad es contar con una posición activa (no pasiva), adelantándonos a los acontecimientos y dotando a provisiones aquellas posibles contingencias que puedan afectar a la estabilidad empresarial.

Redacción de informe final

Finalmente, es recomendable elaborar un informe donde quede recogido el escenario actual en que se encuentra la empresa, las conlcusiones e interpretaciones de los principales cálculos elaborados, así como las propuestas de mejora. Será, por lo tanto, la base para la toma de decisiones sobre la viabilidad y estabilidad de la empresa.

Y de esta forma concluimos la segunda parte del análisis de solvencia a corto plazo. Un estudio esencial que nos permite conocer cómo se encuentra a día de hoy nuestra empresa, qué previsiones tenemos de ella en los años más próximos y qué puede hacer la organización para fortalecer y proteger su estabilidad.

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